Cómo trabaja el equipo
De siete a once especialistas por deporte —técnica, táctica, cuerpo y cabeza—, cada uno con su rol, cada uno acordándose de vos, cada uno a disposición. Trabajan juntos en tu progreso, como el equipo de una academia profesional.
Tu coach de técnica trabaja la técnica y no se mete en la nutrición. Tu head coach junta lo que cada especialista sabe de vos. Un perfil, todo un equipo, una sola dirección.
Cada coach lleva un resumen vivo de tus conversaciones, así la sesión cuarenta retoma lo que hablaron en la primera. Nunca explicás dos veces el mismo error.
Cuando un coach nota algo que el resto tiene que saber, queda anotado, y cada uno de los demás lo lee antes de tu próxima charla.
Cada deporte tiene su propio equipo, su propio vocabulario y sus propias herramientas. Un coach de tenis habla de superficies y de partidos; uno de ciclismo, de potencia y de ritmo. Nada se mezcla.
Tu nivel, tu equipamiento, tus objetivos, tus últimas sesiones: el equipo tiene todo a la vista y usa lo que importa, sin inventar nada que no le hayas contado.
Cada coach es un especialista con límites claros. Preguntale a tu coach mental por los nervios antes de una final y te responde un coach mental, no un consejo genérico.
El aliento que ignora la verdad no sirve. “Gran sesión” después de una mala no ayuda a nadie; “el ritmo se te desarma cuando apurás el primer paso” es coaching. El equipo es directo, a veces crudo, y siempre está de tu lado.
Inglés y castellano, con voseo rioplatense por defecto. Una sesión que arranca en castellano sigue en castellano de principio a fin.